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Blog - Píldoras de Filosofía
Escrito por FulgencioRobledero   
Jueves, 25 de Diciembre de 2008 10:55
Freud hace una distinción entre el chiste y el humor. Un chiste es un hecho chocante u ocurrente al que nos enfrentamos de un modo fortuito (alguien ve a una persona tropezando) o no (alguien nos cuenta un chiste). El chiste es una afloración de elementos del inconsciente a la conciencia; dado el carácter represivo de los elementos de nuestro inconsciente entenderemos como el sexo y lo escatológico son hechos constantes en la construcción del chiste. El humor difiere del chiste radicalmente según nuestro autor.

En su breve escrito de 1927 “El humor” Freud pone el ejemplo de un preso que va a ser colgado en la horca un lunes y, ante esta situación el reo dice “¡Bonita manera de empezar la semana!”. Este ejemplo mostraría la diferencia esencial del chiste y del humor: mientras que el chiste supone el afloramiento de elementos inconscientes en la realidad; el humor supondría precisamente la negación de esa realidad. Lo que hace el preso en el ejemplo es negar la realidad superándola y despreciándola mediante la broma. Podríamos decir que esta negación del carácter dramático de la realidad aparece esencialmente en lo humorístico y anecdóticamente en el chiste. El llamado “humor negro” sería otro ejemplo de esta inclinación del yo de negar lo triste de la realidad.

Si el preso del ejemplo hubiese dicho: “Bueno, voy a morir; tampoco se va a parar el mundo por eso” o “He vivido y he gozado, ahora llegó mi hora” podemos admitir que su actitud sería grandiosa, noble o valerosa, sin embargo, no encontramos en estas dos actitudes ante el hecho de la muerte ni pizca de humor ¿por qué? La diferencia estriba en que en estas actitudes el preso se enfrenta a la realidad y a su dramatismo sin negarles entidad; la realidad se presenta como una fuente de displacer pero ese displacer es superado por la resignación. En el humor ese displacer sencillamente se niega. El condenado que ante una horca exclama “¡Vaya manera de empezar la semana!” hace un acto de humor porque no se enfrenta a la realidad ni al dolor sino que se rebela ante él. En el humor triunfa el principio del placer sobre el principio de realidad...¡pero esto es lo que ocurre precisamente en una psicopatología!

Cuando Norman Bates, el protagonista de “Psicosis”, asesina a su madre su fuerte complejo de Edipo y la culpa le obligan a negar el hecho del asesinato transformándose él mismo en la madre para no enfrentarse a esos complejos. El mitómano que fantasea sobre sí creyéndose un enviado del cielo, Napoleón o un importante espía del que depende la seguridad de su país (véase “Una mente maravillosa”) no puede enfrentarse a su mediocre realidad y debe transformarla: la niega y la reconstruye. En este punto el humor se acerca a la patología que niega la realidad pero se diferencia de ella por su carácter meramente negacionista y la no elaboración de una fantasía sustitutiva de la realidad. Otra diferencia del humor frente a la patología psíquica es que el humor tiene una corta duración, es momentáneo, mientras que la negación de la realidad que hace el enfermo es mucho más duradera en el tiempo. Si el preso que va a la horca del ejemplo pensase que va a recibir una medalla por un premio de natación sería un enfermo mental, ha elaborado una realidad diferente y esa idea engañosa le acompaña durante un largo periodo de tiempo.
    
Dentro de su teoría Freud explica al humor como un desplazamiento del acento psíquico del yo al super-yo. Cuando un niño nos viene llorando por un problema, para nosotros nimio, nuestra actitud es consolarlo despreciando la realidad de ese problema. Si un pequeño llora ante la pérdida de un globo le consolaríamos diciéndole que es tonto llorar por un trozo de plástico, que le compraremos otro, que no sea un niño y no llore por bobadas etc. Nuestra actitud es la de negarle ese carácter dramático a la realidad que acosa a la mente infantil, en ocasiones nos reímos del llanto, a nuestro juicio infundado, del menor. Teniendo en cuenta que el super-yo se genera en nuestro aparato psíquico imitando las actitudes parentales, esta forma de enfrentarse a la realidad dolorosa negándole su entidad doliente se generaría en el niño en sus primeros años de vida quedando integrada dentro de la estructura del super-yo.

El humor no genera un placer tan intenso como el chiste pero su carácter intrépido y rebelde nos atrae con fuerza. La carcajada y la risa pertenecen al chiste; la sonrisa al humor. Si muchas personas carecen de capacidad de comprender el chiste, muchas más carecen de ese extraño don del humor.
Comentarios
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el chiste desde freud
melissa (200.2.64.xxx) 2009-03-27 22:52:13

la broma y el chiste
Estupendo post
RFSDigital.com (201.240.196.xxx) 2009-05-07 00:15:24

La verdad me gusto mucho tu post, Freud es un icono de su tiempo y el nuestro. Y
su visión deductiva sobre la condición humana es interesante, gracias por
rescatar conceptos tan valiosos.

Saludos

Severo
FulgencioR (88.15.87.xxx) 2009-05-07 19:38:58

Gracias por tu consideración. Yo, sin ser freudiano, también valoro los
aportes de Freud como teorías antropológicas interesantes y útiles para
comprendernos.

salud
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