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La reducción salarial a los funcionarios y el cainismo hispano PDF Imprimir E-mail
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Blog - Política y actualidad
Escrito por FulgencioRobledero   
Lunes, 17 de Mayo de 2010 00:00

    La pasada semana, instigado por los mandamases del poder económico mundial, el presidente del gobierno español anunció varias medidas para recortar los salarios de los funcionarios, las ayudas a la natalidad y las pensiones, entre otras acciones igualmente “socialistas”, como corresponde a un gobierno que se considera tal.
    La rebaja a los funcionarios va a ser de un 5%, una miseria, sin duda, si lo comparamos con lo que está sufriendo la clase trabajadora europea y mundial por el enriquecimiento ilícito de algunos, cuyos nombres, para quien interese, puede ser conocido. Sin ir más lejos, invito al lector a que analice como ha afectado la crisis a los grandes banqueros y verá que la crisis mundial no es tan mundial como nos quieren hacer creer, ha sido más bien, una partida calculada en la que algunos pocos han ganado y la mayoría hemos perdido.
    Como digo, me parece que la reducción del 5% en el sueldo de los funcionarios es una ridiculez comparado con la depredación que ha sido objeto la clase trabajadora, sin embargo, esto no es óbice para que olvidemos que, de nuevo, pagan justos por pecadores y que ese dinero que el estado “ahorrará” a costa de sustraérselo a los empleados públicos no va a ir para solventar los problemas de los más desfavorecidos, sino que ayudará a engordar al cerdo que los banqueros sacrificarán en su próxima matanza.
    A hilo de esta nueva agresión a los trabajadores en el portal menéame apareció esta noticia en donde un supuesto funcionario, sin identificar de ningún modo, aseguraba que si le rebajaban el sueldo, él se cobraría esa rebaja en tiempo. Conociendo en general la poca credibilidad de la prensa española , repugnantemente politizada, y la nula credibilidad de un diario como el Mundo, sospecho que sea una noticia creada para azuzar un poco a la chusma en contra de el colectivo de trabajadores que somos los funcionarios. En todo caso, si esas declaraciones se produjeron ¿qué representan sino la irresponsabilidad de un particular? En fin, no es el objetivo de este artículo analizar la veracidad de esta noticia sino el cainismo tan propio de nuestra amada patria ¡¡ESPAÑA!!
    El tópico del funcionario poco eficiente recorre toda la sociedad, si ese tópico hiciera referencia a un rasgo de sexo, orientación, religión o raza, los medios y los políticos intentarían erradicarlo. Evidentemente ocurre lo contrario, fomentando esa visión negativa del funcionariado, el estado sabe que tiene un fácil chivo expiatorio sobre el que descargar su irresponsabilidad. Creo que cualquier persona puede reconocer que hay funcionarios trabajadores y vagos, de igual modo que hay fontaneros profesionales y chapuceros, o dependientes amables y bordes. Yo doy fe de que he conocido compañeros de trabajo que se comportan de una manera irresponsable con su trabajo, del mismo modo que he conocido a compañeros que asumían deberes y preocupaciones con los alumnos que no estaban, ni de lejos, dentro de su sueldo. ¿O los oficinistas de la privada no conocen el típico escaqueo y son todos eficientes profesionales? He trabajado fuera de la función pública y sé que hay de todo como en botica.
    Sin embargo, me hace gracia como el odio resentido de la chusma tiene como objetivo las supuestas prebendas y privilegios del funcionario. En primer lugar, he de decir que si alguien considera que se vive muy bien como funcionario, solo tiene que hacer una cosa para actuar en consecuencia con su generosa opinión: presentarse a unas oposiciones y aprobarlas. Si no que se callen. Si creo que mi vecino tiene un coche mejor que el mio, ahorro y me lo compro, si no tengo dinero, me jodo, pero lo que nunca se me ocurrirá es bajar al garaje a rayarle el coche porque el mio es peor. Hay que tener muy mala sangre para eso. Si realmente los funcionarios vivimos tan bien ¿por qué los que piensan así no se presentan a un concurso-oposición? Quizás sean sus altos principios morales los que les impiden actuar así...
    Me llama la atención como en el debate que se generó en meneame.net sobre la noticia del diario InMundo el odio y resentimiento al funcionario estalla de mil y una maneras. Y no lo entiendo más que como una muestra de cainismo hispano. Me voy a explicar. Yo como trabajador tengo ciertos privilegios a los que no quiero renunciar, por ejemplo, mi empleo es más o menos fijo; bien, pues mi idea de luchar por la igualdad social y por los derechos de los trabajadores es intentar que ese privilegio de la estabilidad laboral se haga extensible a la mayor capa de población posible. Me indigna que existan contratos basura, la explotación laboral, la obligatoriedad de las horas extras no pagadas, etc. Creo que eso es injusto y merece la pena luchar contra ello, no entiendo la mentalidad de los supuestamente desgraciados “no funcionarios” que en vez de luchar por alcanzar esos privilegios, como el de la estabilidad laboral, luchan para que los trabajadores que los tenga los pierda. Es como luchar por la igualdad económica pero igualándolos con los países del tercer mundo, todos jodidos, todos iguales. Si se lucha por la igualdad económica, creo yo, se luchará por que el mayor número de persona tengan acceso a los recursos básicos y al ocio, no se lucha para que todos seamos igual de miserables.
    Invito al lector de este blog a que se pase por la noticia citada de menéame.net y lea los comentarios. Cuando veamos que los comentarios más despectivos contra los trabajadores públicos son los más votados por la chusma, quizás comprendamos por qué estamos donde estamos. La misma clase trabajadora justifica y alienta el deterioro de los derechos laborales de los compañeros funcionarios ¿creen que ellos no son los siguientes? Y si ya han sido jodidos ¿creen que jodiendo a más trabajadores se saldrá de la crisis? El enemigo es otro, enemigo que cuando lea comentarios como el que corto y pego a continuación aplaudirá encantado.

    Comentario ampliamente votado en menéame:
    “pregunta a la funcionaria: cambiaria de trabajo por ver reducido su salario? vovleria a presentarse por el nuevo sueldo?
pregunta a los que estan opositando: dejarian de presentarse?
con el paro que hay, y los millones de gente esperando para entrar en el paraiso funcionarial... de que se quejan?”


    Chavales, yo saco una conclusión: todo lo que nos está pasando a la clase trabajadora nos lo merecemos con creces, hasta que no adquiramos conciencia de clase. Pero la evitar eso ya está el Mundo y los medios de propaganda del estado.


sé feliz   

 

Comentarios
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Hijos de la Gran Púa
paria (89.29.241.xxx) 2010-05-18 23:44:59

Hijos de la gran púa


(los amigos de ludd)
"Lo que se entiende hoy por
izquierda es algo tan banal como caricaturesco. Lo que resulta más triste es
que a los que no participamos del izquierdismo activista o del sindicalismo, se
nos reproche una actitud cómoda, abstracta o inoperante. Nosotros respetamos en
general las actitudes de izquierda que son comunes a miles de personas en este
país, pero no compartimos sus obsesiones ni sus causas. Vamos a citar un
ejemplo bien conocido hoy: el discurso sobre la llamada «precariedad». Para
nosotros, bajo la lamentación tan actual de muchos izquierdistas
bienintencionados con respecto a la precariedad, lo que se esconde es el
lenguaje mismo del Estado de bienestar, que no permite que se expresen otras
críticas si no es en la forma de las falsas necesidades que el Estado
establece. El discurso de la precariedad es el canto apologético al sistema de
hoy, que ya ha establecido mediante la propaganda y la coacción, como debe ser
administrada la «abundancia envenenada» del capitalismo industrial. El
precarismo origina el discurso ramplón sobre «viviendas dignas» para los
jóvenes, empleos fijos y estables, etc. Todas estas peticiones traducen la
sensación colectiva de que es imposible escapar al chantaje del sistema. El
sindicalismo ha creado el lenguaje de la precariedad y lo ha adoptado como
lenguaje propio. No podemos negar que en otras épocas las reivindicaciones
puramente materiales o económicas, de derechos laborales, etc., fueran parte de
la estrategia de lucha de las masas obreras, pero entonces, en los años treinta
del pasado siglo, la situación era muy diferente, ya que todo ello convivía
con una cultura de lucha obrera y con un conflicto vivido masivamente. Pero
habría que ver a qué han conducido las luchas por las mejoras en el medio
proletario y qué es lo que realmente implicaban desde una perspectiva amplia.
En el artículo de Michael Seidman, «La maternidad del week-end», editado por
el colectivo Etcetera en forma de folleto, es interesante ver cómo las derivas
de las luchas obreras de aquella época por conquistar el fin de semana como
tiempo libre, junto con otras mejoras, estaban ya dentro de una estrategia de
adaptación a la sociedad de consumo. Seidman describe cómo el tiempo libre
conquistado por los obreros podía ser pronto asimilado al consumo turístico y
la industria de ocio. Los sindicatos franceses empiezan entonces a gestionar las
vacaciones obreras, hablan de ocio y piden el «derecho a la nieve» para sus
trabajadores. Es verdad que Seidman da una valoración positiva a las luchas por
el week-end en aquella época, señalando su potencial subversivo, pero para
nosotros es fácil observar ahí uno de los muchos pasos hacia la justificación
del bienestar obrero como causa última. Por otro lado, hay que ver cuál es el
trasfondo de las peticiones obreras, ya George Orwell en su época se quejaba de
que los aumentos salariales de los mineros británicos, logrados por la lucha
sindical, suponían un grado de explotación más sobre el proletariado colonial
de la India. Esto no es hacer demagogia, a menudo se dice que las
reivindicaciones económicas de los trabajadores son el único terreno de lucha
concreta desde el que es posible construir el antagonismo. ¡Esto sí que es
teoría! Después de más de treinta años de sindicalismo, radical o no, en
este país, se ve claramente que las luchas de los trabajadores sólo han
llevado a la glorificación del sistema tal y como lo conocemos: división del
trabajo, tecnificación, alimentos sucedáneos, urbanismo masificado,
alienación en el ocio, educación y salud gestionadas por el Estado o el
capital privado... Hay que constatar que todo lo que el trabajador puede
conseguir hoy con su salario le ata más fuertemente al sistema de alienación y
embrutecimiento, y le hace partícipe de la explotación neocolonial y la
destrucción de la naturaleza. Al luchar por la supervivencia individual es
imposible no caer en esta trampa, todos estamos presos en ella, pero lo que
denunciamos es que el bienestar laboral y económico se convierta en causa
política. Sin embargo, este es sólo un aspecto del izquierdismo. En años
recientes hemos tenido que asistir al renacimiento de una izquierda
autoconsiderada utópica y radical, que coronó los llamados movimientos
antiglobalización o de resistencia global. La retórica de este movimiento
carecía de articulación social visible, se trataba de un movimiento con una
cresta intelectual perfectamente prescindible (los Toni Negri, Susan George,
Bové, Klein, Ramonet, Manu Chao, etc.,) y con una representación militante
compuesta por activistas vocacionales. Y cabe precisar: no es sólo en términos
cuantitativos que la base social de este movimiento ha estado ausente, sino
sobre todo en lo cualitativo, en efecto, ¿qué es de la vida cotidiana de cada
uno de los manifestantes en contra de la guerra o de la catástrofe del
Prestige? Hubo descerebrados que colgaban pegatinas de «no a la guerra»...
¡en sus automoviles todoterreno! Muchas personas que participaban en las
manifestaciones no estaban dispuestas a establecer ninguna relación con la
guerra y su particular modo de vida, estaban ansiosos por descargar su
desesperación sobre el gobierno, Bush o las multinacionales y, desde luego, las
organizaciones de izquierda se aprovechaban de ese sentimiento vago de
indignación ciudadana para conducirlo hacia sus fines partidistas. No somos tan
puristas como para exigir una absoluta coherencia entre las ideas que uno
defiende y su modo de vida, ya que nosotros somos los primeros en estar
atrapados en este sistema, pero lo que realmente nos interesa es que las luchas
políticas revelen de la forma más honesta posible la dependencia que todos
tenemos de este sistema.
Por otro lado, y del lado de la verdadera contestación
radical, algunos escritos como los de Miguel Amorós o Carlos García, ya en
aquel momento, pusieron los puntos sobre las íes, mal que les pese a muchos,
para demostrar que el movimiento anti-guerra se reducía al plano simbólico y
era incapaz de recurrir siquiera a instrumentos de lucha social como la huelga
general...
Este anti-capitalismo de los anti-guerra y los anti-globalización
era en verdad una revisión hecha de leninismo, tercermundialismo y
ecopopulismo, pero todo ello remozado con el discurso de las nuevas libertades
del mundo red y el asistencialismo de Estado (no en vano, la vanguardia
intelectual del movimiento de resistencia global exigía, entre otras cosas, la
renta básica, el software libre y la libertad de movimientos transfronterizos,
como si de consignas revolucionarias se trataran, cuando en realidad todo ello
traduce muy bien los mecanismos de funcionamiento que el sistema necesitará -y
necesita ya- para dirigir y regular la nueva economía...). En España el
límite máximo de la tontería se cruzó en las elecciones de marzo de 2004,
donde toda esa izquierda banal, que además había sido llevada al estrellato
por los media en la oposición, se desinfló en la nada. Todavía hay cretinos
que creen que la derrota del Partido Popular fue un éxito para algo, y que los
teléfonos móviles fueron el medio técnico subversivo que contribuyó a tan
glorioso fin..."
Para Hijos de la Gran Púa
Egroj (83.45.19.xxx) 2010-05-26 23:49:40

En tu exacerbada crítica a las pretendidas subversiones al orden mundial
tildándolas de reaccionarias puesto que, en el fondo, no buscan la destrucción
del sistema sino su reformulación sobre la construcción de un Estado del
Bienestar, ¿contemplas otro tipo de alternativas o de insurrecciones
verdaderamente antisistema?,¿es posible un "más allá" subversivo no
contaminado del sistema o que no esté subsumido por el capital?,... Y ¿tú que
opinas al respecto, Fulgencio?
FUlgencio (212.170.112.xxx) 2010-05-27 10:01:21

Hola,

mi opinión es que es muy difícil diagnosticar los cambios históricos
cuando uno forma parte de ellos. Hay tantos pronosticos sobre hacia donde nos
lleva la crisis que alguno debe ser cierto. No me gusta hacer de profeta pero es
evidente que algo se mueve: la hegemonía de USA cada vez es más controvertida,
enormes flujos migratorios atraviesan el mundo y por primera vez en mucho tiempo
el estado del bienestar está en solfa. Lo que venga tras esto depende de la
capacidad de lucha de las clases desfavorecidas, en el occidente satisfecho hay
razones para pensar que la secular apatía de los obreros ha llegado a su fin
¿Qué nos depara el futuro? No lo sé pero creo que tras todo lo que está
pasando las cosas nunca serán lo que eran.
salud
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