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Sobre la supuesta vulgaridad del arte audiovisual PDF Imprimir E-mail
Blog - Píldoras de Filosofía
Escrito por IF...   
Martes, 15 de Mayo de 2012 00:00
“La cantidad se ha convertido en calidad: el crecimiento masivo del número de participantes ha modificado la índole de su participación.”

Walter Benjamin; La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Taurus, Buenos Aires 1989.


¿Sufre el arte un proceso de vulgarización debido a la reproductibilidad a la que está sometido o una “democratización”?
Es difícil responder esta pregunta ya que la definición de “vulgar” y “democrático” es extraordinariamente compleja. Tan compleja que para algunos son términos antitéticos y para otros meros sinónimos.
Si entendemos por vulgar algo simple debemos declarar que la producción audiovisual industrial-propagandística ha caído, verdaderamente, en lo vulgar. Innumerables tele-series de factura nacional o extranjeras muestran situaciones anodinas, cotidianas y, por ende, vulgares. Médicos en hospitales, vecinos en un bloque, policías en comisaría, y un largo etcétera. Las series fantásticas no van mucho más lejos y es verdaderamente frustrante observar como los hombres lobos, vampiros y elfos tienen las mismas estúpidas preocupaciones que el resto de los mortales. Ni siquiera ellos se libran del motor principal de la existencia humana, según los guionistas televisivos: el sexo. Es fácil extrapolar lo que ocurre en la televisión al cine.
Bien es cierto que algunas series se salvan de la vulgaridad y con el tiempo es probable que se conviertan el clásicos, pero no son ni la mayoría ni las más conocidas por el “gran público”. Pero ¿quién es el gran público?
El error de analizar el arte del cine y la tele-serie desde un torpe elitismo es olvidar que el arte siempre ha tenido una doble vertiente: hay arte vulgar, hay arte esnob y hay un arte en donde las supuestas élites (que muchas veces no son más que chusma con pretensiones) y la masa confluyen.
Es cierto que buena parte de la producción cinematográfica actual está dominada por la vulgaridad pero ¿no ha sido siempre así en las demás artes? Es posible que antes de la época de la reproductibilidad el arte vulgar fuera menos visible, pero no por ello era inexistente. El carácter anónimo y efímero de este arte vulgar quizás lo haya invisibilizado pero desde la antigüedad tenemos constancia de su existencia. El genial Aristófanes con sus chistes soeces no hizo más que plasmar un arte cómico-vulgar preexistente.
El problema actual es como esa vulgaridad ha sido mutilada de su carácter espontáneo y crítico para convertirla en embrutecimiento dirigido  de la masa. Lo vulgar en la televisión y en el cine, no nace o se representa en plazas, tierras de labor o reuniones en tabernas sino que es diseñado por un grupo privilegiado de ingenieros sociales.
La vulgaridad, que antaño fue plasmación de las contradicciones de las clases más desfavorecidas, hoy se ha convertido en una nueva cadena que atenaza la mente de las clases medias y bajas en las sociedades post-industriales. El cine o las tele-series “esnob” no hacen más que ahondar esa fractura y esa opresión. Sin embargo, tanto el arte vulgar como el arte de “élites” encuentran su sentido en lo mismo: la rentabilidad; por tanto, quizás deberíamos replantearnos el concepto de vulgaridad y no asociarlo tanto a lo cultural como a lo moral. Vivimos en una sociedad moralmente vulgar, el cine y las tele-series no son más que un reflejo dialéctico de nosotros mismos.
Última actualización el Jueves, 15 de Marzo de 2012 20:28
 
¿Para qué sirven las mascotas? PDF Imprimir E-mail
Blog - Píldoras de Filosofía
Escrito por IF...   
Jueves, 10 de Mayo de 2012 00:00

Para la mayoría de nosotros es impensable comer perro o gato. Mantenemos con estos animales un trato cercano, los consideramos mascotas. En su obra de 1985 “Bueno para comer”, Marvin Harris se pregunta si este tabú de no comer mascotas es universal. Si entendemos que una mascota es un animal al que le damos un trato cercano y afectuoso, debemos admitir, según los indicios antropológicos, que muchas culturas se comen a sus mascotas.
El antropólogo norteamericano muestra, en el capítulo nueve del libro citado, que entre los grupos de Tierras Altas de Nueva Guinea, las mujeres tratan a los cerdos, que después sacrificarán sus maridos, como nosotros tratamos a nuestros perros y gatos, e, incluso, mejor. Las mujeres viven con los niños, separadas de los hombres; junto a sus hijos guardan a sus cerdos que transportan cuando están cansados y amamantan a los cochinillos separados de sus madres. Esto no impide que los cerdos formen parte de la dieta de la aldea o sea donado a otro grupo para su sacrificio.
Los occidentales se abstienen de comer perro por razones económicas: es un animal que en nuestro sistema agropecuario resulta ineficaz; una vaca, un cerdo o una gallina resultan mucho más económicos de alimentar que un perro que necesita carne para producir carne.
Pero entonces ¿para qué sirven las mascotas? A partir del siglo XVII, en Occidente, se puso de moda que  las damas de alta sociedad llevaran perrillos falderos que las acompañaban. En una época en donde muchas personas veían morir de hambre a sus hijos, que alguien fuese capaz de mantener unas cuantas mascotas era un símbolo de prestigio. En muchas otras culturas se ha dado este fenómeno, por ejemplo en Roma donde el emperador se rodeaba de animales exóticos para exhibir su magnificencia.
Hoy en día cualquiera puede tener un perro o un gato, por tanto, ya no son ningún símbolo de prestigio (exceptuando a los amantes de los perros con pedigrí), ¿qué sentido tienen hoy los animales domésticos? El primer sentido es el lúdico: ver a un gato cazar una mosca o un perro perseguir una pelota es, al menos, “tan entretenido como la película del sábado por la noche”.
También los animales domésticos tienen un fin educativo. En las sociedades urbanas actuales es difícil que el niño observe a otros animales y sus procesos vitales como la preñez, la muerte, etc. Una mascota dará ocasión a los padres para que expliquen a sus hijos estos procesos vitales que afectan tanto a los animales domésticos como a las personas.
Sin embargo, siendo sinceros, nos percatamos que aquellos que tienen mascotas las tienen por otro motivo: la búsqueda de compañía. Nuestra sociedad industrial ha tenido éxito proveyéndonos de bienes materiales pero ha fracasado en dotarnos de relaciones humanas plenas, sinceras y basadas en el apoyo mutuo. En las grandes metrópolis modernas somos desconocidos unos de otros; la competitividad y la obediencia son valores que nos son inculcados desde pequeños en el colegio y la televisión. En esta sociedad de relaciones humanas insatisfactorias, las mascotas llenan en parte esa necesidad gregaria tan constitutiva del hombre.
¿Son las mascotas incomestibles de los occidentales unos lujos inútiles? Harris no lo ve así, ni es inútil para nuestra salud mental ni para nuestra salud física:

“Se han realizado experimentos que demuestran que mientras las personas acarician a sus mascotas disminuyen el ritmo cardíaco y la presión arterial, tanto en humanos como en animales. La mera contemplación de un pez en un acuarium casero rebaja la presión arterial en un grado clínicamente significativo. Otros estudios muestran que dividiendo a las víctimas de ataques cardíacos en dos grupos – los que tienen y los que no tienen animales en casa-, sólo el 72% de los que no poseían mascotas seguían vivos al año de su hospitalización, en comparación con el 96% en el caso de los que sí las poseían. Como es natural, otras variables contribuyeron a favorecer la supervivencia, pero la posesión de mascotas fue responsable de una proporción mayor de la diferencia que cualquiera de los restantes factores.”

Marvin Harris; Bueno para comer; traducción de Calvo Basarán, J. y Gil Catalina, G. para Alianza editorial, página 220 de la edición de Ediciones del Prado, enero 1994, Arganda del Re
y.

 

Foto de: http://www.comoloharias.com/index.htm

Última actualización el Lunes, 23 de Abril de 2012 07:51
 
Muchas maneras de matar PDF Imprimir E-mail
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Blog - Política y actualidad
Escrito por IF...   
Domingo, 06 de Mayo de 2012 20:44

 

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc.
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.

 

El otro día leí este poema de Bertolt Brecht en un aula del instituto en el que trabajo, y no pude más que constatar su triste actualidad.

De sobra sabemos los ciudadanos que en el estado español hay muchas formas de matar o, lo que viene a ser lo mismo, no dejar vivir a la gente y que muy pocas de ellas están condenadas por la ley.

Pueden negarse a curarte porque la salud es un lujo que no nos podemos permitir las clases trabajadoras o los ancianos. Y eso es matar.

Pueden hacerte vivir en un minúsculo cuchitril a cambio de más de dos terceras partes de tu sueldo. O, peor aún, pueden hacerte inviable acceder a una vivienda digna porque vale lo que vale y ya está: lo tienes o no. También eso es matar, matar tu futuro, no dejarte vivir en definitiva... como la salud, tener un techo en el que cobijarse se ha convertido en un lujo para muchos, quizás para la mayoría.

Pueden empujarte al suicidio después de haberte llevado hasta la desesperación, después de haberte hecho sentir como un inútil, un ser prescindible, un mero desecho del mercado laboral. También vivir e incluso trabajar dignamente se han convertido en un privilegio solo al alcance de algunos... y eso es matar.

Por supuesto, nuestros líderes han inventado otras formas de matar que Brecht no había contemplado en su poema: pueden matarte degradando el medioambiente en el que vives o disparándote pelotas de goma en la cabeza. Realmente hay innumerables formas de matar, cada día que pasa más, pero pocas están prohibidas.

Hoy por hoy, se mata, o no se les deja vivir, a tantas personas en países como España o Grecia que cabe preguntarse si no intentan implementarnos una especie de genocidio de baja intensidad. Si es preocupante que el FMI califique como “riesgo” el hecho de que la gente viva más de lo esperado, aún lo es más que sus lacayos lancen preguntas tan humanitarias como si tiene sentido que los enfermos crónicos vivan del sistema y que actúen en consecuencia recortando los sistemas de asistencia y cuidados a la dependencia... Por lo visto, aumentar la duración de nuestras vidas es un riesgo económico para los más poderosos, así que ellos solo se encargan de proteger sus inversiones. Los próximos años, el pueblo español, si no nos salimos del guión marcado, sufrirá una disminución en la duración y calidad de su vida con el único fin de no poner en “riesgo” los intereses de los poderes económicos que nos expolian y oprimen desde, por lo menos, el inicio de esta farsa que se conoce como democracia.

No solo cabe indignarse por la falta de inversión en educación, por un monarca que va a cazar elefantes a África en un jet privado o por las miles de promesas electorales incumplidas; ahora cabe indignarse, también, por el desprecio que los poderosos muestran hacia nuestra propia vida y la de las personas más débiles de la sociedad. Como ciertos regímenes totalitarios del siglo XX, que justificaban la eliminación de niños con minusvalía como si fuera un acto de caridad, los déspotas actuales justifican los recortes a los servicios sociales inculcándonos la idea de que la vida de ciertas personas, ancianos y crónicos especialmente, es un lujo que no nos podemos permitir.

Que estos miserables muestren tan poco respeto por el sufrimiento y la vida de su propio pueblo no es de extrañar. Ya deberíamos estar curados de espanto, ¿cómo podrían, estos tiranos contemporáneos, considerar la vida humana como un don precioso y sagrado cuando el único idioma que hablan es el del debe y el haber? Pero que el pueblo observe pasivamente como estos matarifes afilan cuchillos ante sus narices y no haga nada, sí debería extrañarnos.

¿En qué grado de degeneración moral estamos sumidos cuando no somos capaces de luchar por nuestra propia vida ni por la de los más débiles, las personas enfermas que, en definitiva, podemos ser cualquiera de nosotros algún día? Años de embrutecimiento televisivo y deseducación planificada nos han llevado hasta una horrible situación... nos hemos convertido en cobardes espectadores de nuestra propia destrucción.

Pero en esta larga travesía en el desierto también existen oasis en los que soñar. El próximo 12 de mayo hay convocada una movilización ciudadana para pararles los pies a los politicastros y banqueros que, día a día, nos insultan y roban. Los islandeses ya mostraron hace años el camino a seguir y los resultados de su valentía como pueblo; quizás nosotros no estemos a su altura o quizás sí... realmente ya no sé que pensar de esta nación. Al menos convocatorias como las del próximo fin de semana nos permiten tener esperanza en un cambio que se hace hoy más necesario que nunca.

 

poema de:http://blogs.20minutos.es/poesia/2009/03/23/a-muchas-maneras-matara-bertolt-brecht/

foto de: http://revistaelbuho.blog.com/tag/bertolt-brecht/

 

Última actualización el Lunes, 07 de Mayo de 2012 07:56
 
El genio político del Gran Khan PDF Imprimir E-mail
Blog - Reflexiones y experiencias
Escrito por IF...   
Lunes, 30 de Abril de 2012 00:00

Desde que tuve conocimiento del sistema de lucha de las hordas mongóles me fascinó. Eran grandes grupos de guerreros a caballo que cuando entraban en combate incitaban a sus enemigos a cargar contra ellos, una vez que el enemigo avanzaba, los tártaros retrocedían mientras que desde sus monturas disparaban flechas que diezmaban a los enemigos. Me llamó la atención este sistema de lucha que además implicaba tanto una gran maestría ecuestre como una rígida disciplina para mantener el orden de las filas. Pero sobre todo me interesó este sistema de lucha por la manera particular que tuvieron los mongoles de manifestar esa idea tan oriental según la cual en ocasiones es preciso retroceder para avanzar y avanzar para retroceder. De aquí la grata sorpresa experimentada cuando leí en el Libro de las maravillas del mundo de Marco Polo esta descripción del sistema de lucha de los tártaros:

“Vencen en las batallas tanto avanzando como retrocediendo, porque mientras huyen siguen lanzando flechas, y sus caballos se revuelven como si fueran perros. Cuando sus enemigos creen que los han derrotado haciéndolos huir, se encuentran con que los derrotados son ellos, porque les han matado todos sus caballos a flechazos. Al comprobar los tártaros que han terminado con los caballos de sus enemigos, se lanzan sobre ellos y los derrotan valientemente. Con esta táctica han ganado muchas batallas”
Marco Polo; El libro de las maravillas del mundo; capítulo 69, de la traducción de Manuel Carrera Díaz para la Editorial Cátedra.


De este modo el Gran Khan conquistó gran parte de Asia y Europa, entrando en China y estableciéndose como poder legítimo después de expulsar a los líderes autóctonos. El problema fue cómo pacificar a una horda de jinetes nómada y salvaje hasta hacerlos ciudadanos de una de las civilizaciones más avanzadas del momento. ¿Cómo podía el Gran Khan hacer uso de sus guerreros nómadas para mantener el poder y dotar al nuevo estado de suficiente estabilidad? Una manera hubiese sido emprender sucesivas guerras de conquistas, se intentó la invasión de Cipango pero el kamikaze impidió que el Khan consiguiera su propósito.
Aunque la victoria sobre los chinos había sido incontestable, la población china no veía con buenos ojos a los nuevos dueños. En esta situación, el Gran Khan no tuvo mejor idea que transformar a sus jinetes en... ¡funcionarios públicos! Montó una enorme red de carreteras con numerosas posadas-postas que jalonaban todo el territorio del imperio mongol, estas “oficinas de correo” daban alojamiento y relevos a los mensajeros que llevaban noticias al Khan y a los diferentes mandos intermedios del imperio. Se pacificaron zonas, se construyeron comunicaciones y unos jinetes nómadas “amantes de la velocidad y el riesgo” se encontraron formando parte de la estructura del estado. Verdaderamente, Marco Polo no equivocaba su juicio cuando manifestaba admiración por el genio político de los mongoles.

“Desde esta ciudad se envían muchos mensajeros destinados a las distintas provincias: unos van a una, otros a otra, y así sucesivamente, porque a cada uno se le indica su destino. Al salir los mensajeros desde Pekín, cualquiera que sea la ruta que sigan, cada veinticinco millas encuentran una casa de postas, formada por un enorme y hermoso edificio destinado a los correos del Gran Khan. Allí cada uno dispone de una cama con colcha de seda, y todo lo que pueda necesitar, hasta el punto de que se podría dar adecuado recibimiento a un rey. En estas casas de postas se hallan a disposición de los mensajeros hasta cuatrocientos caballos que el Gran Señor ha destacado allí con la orden de que estén preparados para los mensajeros cuando esos deban emprender viaje.
Hay, como he dicho, una casa de postas cada veinticinco millas a lo largo de los caminos reales que van a las provincias de las que hablábamos antes. En cada una de estas postas hay entre trescientos y cuatrocientos caballos a disposición de los mensajeros. Los edificios son tan hermosos como decían antes, y en ellos se alojan los mensajeros con el lujo al que me referí. Así viajan por todas las provincias del Gran Señor. Cuando se atraviesan lugares deshabitados, las casas de postas están más distanciadas entre sí, a treinta y cinco o cuarenta millas.
De esa manera viajan los mensajeros del Gran Khan por todas las provincias, contando con albergues y caballos aparejados en cada etapa. Esta es la mayor grandeza que puede tener un emperador o cualquier hombre: nada menos que doscientos mil caballos a disposición en las postas para el servicio de los mensajeros.”
trad. cit. cap. 97
Última actualización el Martes, 01 de Mayo de 2012 16:03
 
La fractura metafísica según "La sociedad del espectáculo" de Guy Debord PDF Imprimir E-mail
Blog - Política y actualidad
Escrito por IF...   
Miércoles, 25 de Abril de 2012 00:00
“Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación”
Guy Debord; La sociedad del espectáculo; capítulo 1, tesis primera; traducción de Maldeojo para el Archivo Situacionista Hispano (1998).

La obra del filósofo francés Guy Debord (1931-1994) influyó decisivamente en las revueltas estudiantiles de mayo del 68. Las conclusiones del autor están inspiradas no solo por el marxismo clásico y Hegel sino también por las corrientes heterodoxas marxistas de la primera mitad del XX. Aún así, no es una obra “de escuela”, todo lo contrario. Guy Debord no se abisma en una simplista interpretación política, ideológica o económica al analizar la sociedad de su momento, sino que pone en evidencia que la contradicción fundamental del capitalismo postindustrial es una contradicción metafísica. Es interesante subrayar que para el autor francés la palabra “capitalismo” no solo se refiere al capitalismo occidental que tiene en las democracias liberales su manifestación política; sino que también considerará capitalista el sistema de producción autodenominado “socialista”. La URSS de su tiempo es calificada en esta obra como “capitalismo de estado”.
Aunque otros sistemas de producción usaron el espectáculo como medio para sustentarse, solo el capitalismo ha convertido el espectáculo en un fin en sí mismo. Intuitivamente entendemos lo que quiere decir este autor cuando observamos los mass media, pero el espectáculo va más allá de los medios de propaganda. En un primer momento, la realidad está mediatizada por el espectáculo hasta que finalmente, la realidad se transforma en espectáculo. Esta sería la situación en la que vivimos en la actualidad.
Considero que esta es la tesis principal del libro: la realidad ha sido degradada ontológicamente hasta transformar lo vivido en algo observado. No voy a analizar como el capitalismo consiguió esta transformación ni las consecuencias que de ello se derivan, quiero centrarme en subrayar que esta tesis de Debord es la constatación de una fractura metafísica impuesta externamente al sujeto.
En una sociedad no espectacular, el sujeto se relaciona con lo real a través, prioritariamente, de la vivencia. No siempre es así, por supuesto, pero el espectáculo forma parte de la vida del sujeto de un modo accidental y solo en momentos concretos. La asistencia a una celebración religiosa espectacular, al teatro o al circo, era un hecho puntual en el espacio y el tiempo, pero hoy todos nos hemos transformado en espectadores y espectáculos.
Cuando el sujeto vive, no separa la propia actividad de su vida. En el acto de vivir el sujeto no queda escindido del objeto sino que se integra en él sin anularse. El trabajo creador es un ejemplo: el artista recrea un objeto adoptando una posición activa en tanto que impone a lo material ciertas estructuras de su subjetividad; igualmente adopta una posición pasiva en tanto que el objeto no es mera prolongación de su subjetividad sino que se le aparece como algo ya dado. No obstante, el trabajo liberado es una actividad y no una contemplación, por esto debemos considerarlo fundamentalmente activo.
Lo que es válido para el trabajo, lo es para cualquier actividad humana viva, no espectacular. El espectáculo, sin embargo, nos impone una posición metafísica artificiosa y antinatural ya que el sujeto no actúa como sujeto vivo sino como observador o como implementador de pautas o paradigmas externos al propio sujeto. Sujeto y objeto quedan escindidos y desnaturalizados, la actividad creativa propia del sujeto es sustituida por una pseudo-actividad y un irreconocimiento del objeto que lleva aparejado la pérdida del propio sujeto como actividad viva. Este irreconocimiento de lo real, esta vida mediatizada por el espectáculo, nos lleva a que la formación de las propias estructuras del yo no partan de lo mismo sino de “lo otro”, entendiendo “lo otro” no como la intersubjetividad sino como el espectáculo, lo real fracturado.
El sujeto queda separado de sí mismo pero también del objeto. El mundo no es lo que es sino una mera representación mercantilizada. Esta separación entre el sujeto y el objeto se manifiesta como indiferencia y hastío hacia lo real pero también como violencia ya que el objeto no se entiende como algo dado sino como representación. La falta de compasión hacia los que sufren es comprensible desde esta perspectiva: los muertos en Irak o en Somalia, forman parte de un espectáculo, del mismo modo que vemos la muerte de un vietnamita en una película de Chuck Norris, contemplamos la muerte y sufrimiento de otros sujetos: una mera representación espectacular. Esa fractura entre el sujeto y el objeto se observa, también, en la distancia o violencia que adopta en hombre actual con la naturaleza. Lo natural es paisaje o recurso, algo que contemplar o algo que explotar, pero no algo en sí mismo con sentido propio, con sentido fuera del universo fracturado.
Última actualización el Domingo, 04 de Marzo de 2012 13:36
 
Nicolás Maquiavelo como defensor del gobierno del pueblo PDF Imprimir E-mail
Artículos - Historia de la Filosofía
Escrito por IF...   
Viernes, 20 de Abril de 2012 00:00

Como ya he comentado en algún otro artículo, el pensamiento de Nicolás Maquiavelo ha sufrido el destino de todo pensar profundo: ser tergiversado e ignorado. Una de las mayores tergiversaciones de la filosofía del florentino fue considerarlo un defensor de la tiranía;este artículo pretende ayudar a esclarecer la verdadera postura de Maquiavelo sobre el mejor sistema de gobierno. El autor italiano se muestra explícitamente partidario del “gobierno del pueblo” en diferentes lugares de su obra “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”. Y hablo de “gobierno del pueblo”, no de democracia. Esta palabra ha sido secuestrada y su sentido bastardeado para denominar el actual sistema plutocrático. No me extenderé sobre esto, solo subrayar que otro concepto muy diferente al que solemos estar acostumbrados de “democracia” ha recorrido toda la filosofía moderna; Maquiavelo, Étienne de la Boétie y Rousseau son hitos de esa historia ocultada e ignorada.

El capítulo LVIII del libro primero de los “Discursos” tiene por título “La multitud es más sabia y constante que un príncipe”, aquí el florentino intentará mostrar cómo y por qué el pueblo es más sabio y más apropiado como gobernante que un príncipe.

El genio de Florencia reconoce que es ardua la labor de ponerse de lado del pueblo y no de los príncipes. Y la razón es clara: cualquiera puede menospreciar impunemente al pueblo, pero a los príncipes no tanto ya que se corre el riesgo de ser castigado.

Cuando Maquiavelo habla de “gobierno del pueblo” tiene en mente la organización de la Roma republicana y de la Atenas clásica, es decir, una organización democrática asamblearia. En este tipo de organización el pueblo reunido escucha a los oradores y toma decisiones que obligan a todos. Cuando estas masas viven sin freno, es decir, sin respeto a la ley, producen desgracias para el estado y las personas que lo conforman pero, se pregunta nuestro autor, ¿acaso no ocurre lo mismo con un príncipe no sujeto por la ley? Maquiavelo concluye que así es y sostiene que el daño que produce un rey intemperante y corrupto es mucho mayor que el que proviene de una masa sin ley. Porque en una masa corrupta las pasiones de unos chocan con las de otros y eso ayuda a suavizar la corrupción, además en una masa corrupta siempre existen hombres virtuosos que pueden moderar las pasiones de los más; sin embargo, el príncipe corrupto no tiene a nadie que refrene sus pasiones, antes al contrario, partidarios y lacayos que le obedecen en sus desmanes. Como un príncipe sin ley elegirá rodearse de hombres sin ley ni virtud, se sigue y se observa en la historia que un príncipe corrupto nunca ha sido enderezado sino por la espada, mientras que muchos pueblos imprudentes han sido enderezados por la palabra de hombres ecuánimes; por esto dice Maquiavelo que la corrupción del príncipe suele ser mayor que la del pueblo, porque la dureza de una cura pone en evidencia la gravedad de una enfermedad.

También es criticada la eficiencia del principado comparado con el gobierno popular: mientras que el príncipe hace sufrir al pueblo sus errores, el pueblo sufre los suyos en propia carne; ¿qué mejor cosa para espolear la inteligencia del colectivo y ayudar a enmendar errores que sufrirlos uno mismo? Además el florentino constata el hecho histórico de que las ciudades han progresado siendo libres y han menguado siendo esclavas. Para ello pone los ejemplos de Atenas cuando se deshizo de Pisístrato y de Roma cuando expulsó a los reyes. Incluso hoy en día, en donde apenas existen pueblos que se autogobiernen, observamos como en los lugares con una mayor libertad y seguridad relativas, existe mayor riqueza y progreso social que aquellos países en donde los pueblos no han asumido la responsabilidad de su propia soberanía. Islándia es un ejemplo emblemático de esto.

Solo reconoce Maquiavelo cierta superioridad del principado sobre el gobierno popular en el establecimiento de leyes y ordenamientos políticos nuevos. El príncipe sí tiene capacidad para ordenar la vida cívica, es más fácil a un solo hombre hacer borrón y cuenta nueva que a una multitud. Pero en el modo de vivir y progresar dentro de un orden político justo, el filósofo italiano considera al gobierno popular innegablemente superior al principado.

“Y en cuanto a la prudencia y la estabilidad, afirmo que un pueblo es más prudente, más estable y tiene mejor juicio que un príncipe. Y no sin razón se compara la voz del pueblo a la de Dios, pues vemos que la opinión pública consigue maravillosos aciertos en sus pronósticos, hasta el punto de que parece tener una virtud oculta que le previene de su mal y de su bien. En cuanto juzgar las cosas, muy pocas veces sucede que cuando el pueblo escucha a dos oradores que intentan persuadirlo de tesis contrarias y que son igualmente virtuosos no escoja la mejor opinión y no llegue a comprender la verdad cuando la oye. Y si en las empresas valerosas o que parecen útiles suele equivocarse, como dijimos antes, muchas más veces se equivoca un príncipe cegado por sus pasiones, que son mucho más abundantes que las del pueblo”

 

Nicolás Maquiavelo; Discursos sobre la primera década de Tito Livio; libro primero, capítulo LVIII; traducción de Ana Martínez Arrancón para la Editorial Alianza.

 

Última actualización el Jueves, 12 de Abril de 2012 19:09
 
Debate sobre el H5N1: ¿censura o libre intercambio de información? PDF Imprimir E-mail
Blog - Reflexiones y experiencias
Escrito por IF...   
Domingo, 15 de Abril de 2012 00:00

Entre 1918 y 1919, se estima que la “gripe española” ocasionó la muerte de unos cincuenta millones de personas. El virus de la gripe está sujeto a una rápida evolución tanto por los errores que se producen durante su replicación como por los reagrupamientos de segmentos de ARN que ocurren cuando dos o más virus de gripe infectan a una misma célula. Tal es la velocidad de los cambios genéticos en los virus de la gripe que, según Raúl Rabadán [R. Rabadán; “Evolución vírica en la era genómica”; Investigación y Ciencia, abril 2012], entre 1918 y 2009 su genoma ha variado en un 15%, una diferencia similar a la que existe entre el material genético de un humano y un ratón. Esta vertiginosa velocidad de evolución vírica permite a los científicos conocer los orígenes y posibles desarrollos de los nuevos virus, las vacunas contra la gripe se modifican periódicamente para que sean efectivas, adaptándolas a los nuevos cambios que se producen. Sin embargo, en el futuro desarrollo del virus intervienen múltiples factores que no pueden ser predichos con exactitud. Los investigadores pueden hacer conjeturas sobre la evolución futura del virus de la gripe y prepararse, en la medida de lo posible, contra las versiones más virulentas y probables, no obstante, no pueden saber con certeza cuando, como y donde surgirá el virus de la próxima pandemia.


Los virus que ocasionaron las pandemias de 1918 y 2009 pertenecen a la variedad H1N1, sin embargo, un virus perteneciente a la variedad H5N1 que provoca la llamada “gripe aviar”, preocupa sobremanera a los investigadores. El 60% de los infectados por la gripe aviar mueren a causa de la infección, ya contabiliza 350 fallecimientos; como se ve la tasa de fallecimientos es alta pero el número de muertos es relativamente pequeño gracias a que el virus de la gripe aviar H5N1 no se transmite entre humanos de manera eficiente; si surgiera una mutación o reagrupación con otro virus que convirtiera la gripe aviar en fácilmente transmisible entre humanos, estaríamos ante el riesgo de una pandemia mundial de consecuencias terribles. Para prevenir esta posibilidad y obtener una vacuna aún antes de que se produzca la pandemia se realizan numerosas investigaciones en todo el mundo.


La polémica surgió cuando, Yoshiro Kawaoka, de la Universidad de Wisconsin-Madison y Ron Fouchier, del Centro Médico Erasmus en los Países Bajos, demostraron, independientemente, que era posible encontrar una combinación de mutaciones que hiciesen al virus H5N1 transmisible por el aire entre hurones sin perder virulencia [García Sastre, A.; “Palos en las ruedas”; Investigación y Ciencia, abril 2012]. Este descubrimiento alertó al Consejo Nacional Científico Asesor para la Bioseguridad (NSABB) de EE.UU. que indicó que no era pertinente la publicación de esta información pues podría suponer un riesgo para la seguridad nacional. Si unos bioterroristas dispusiesen de esa información podrían rediseñar virus de la gripe potencialmente letales y fácilmente transmisibles. La posibilidad de que estos virus creados en laboratorios escapasen por un error humano o fallo técnico, tampoco era desdeñable. Los investigadores aceptaron la recomendación y acordaron una moratoria de dos meses hasta que el asunto fuera suficientemente debatido.


Sin embargo, los riesgos de no comunicar públicamente esta información también son obvios ya que dificulta el trabajo de los científicos que se afanan en investigar la posible evolución de los virus, aún antes de que estos surjan, para encontrar remedios y medidas de prevención eficaces ante amenazas futuras. No disponer de toda la información relevante puede poder en riesgo tales investigaciones y nuestra capacidad de respuesta antes las nuevas pandemias. No obstante, como señala Miguel Jiménez-Clavero en su artículo “El debate sobre la investigación de doble uso: se levanta la “censura” sobre las publicaciones acerca de la transmisión del virus H5N1 entre mamíferos”, el hecho de que los cambios genéticos inducidos por los investigadores en los virus sean posibles no significa que su evolución “natural” tome esos derroteros para hacerlos más transmisibles; bien podría ser que se generase virus potencialmente peligrosos en laboratorios sin que esas investigaciones fuesen útiles para paliar futuras pandemias.


En definitiva, la NSABB se vió en una encrucijada: si permite la publicación de esos resultados se corre el riesgo de que esa información sea usada para rediseñar nuevos virus más virulentos y fácilmente transmisibles entre mamíferos; si no se permite esa publicación, los científicos pueden verse privados de una información relevante para paliar o evitar futuras mutaciones del virus H5N1.


Dos razones hacen pensar que la publicación de los artículos de Fouchier y Kawaoka no es tan peligrosa como cabría suponer. En primer lugar, los resultados han sido hallados por dos investigadores de manera independiente, lo que hace suponer que la información para llegar a tales resultados es más o menos conocida por los especialistas en ese campo. Si dos investigadores han encontrado la manera en la que el virus H5N1 puede mutar para volverse más dañino a los seres humanos, es imaginable que otros investigadores en el futuro lleguen a resultados análogos, ¿qué pasaría si esos investigadores no siguiesen las recomendaciones de la NSABB o si tuviesen fines maliciosos?  Pero es más, para poder rediseñar virus se necesitan conocimientos teóricos y recursos técnicos que están al alcance de muy pocas personas; si un supuesto bioterrorista dispusiera de tales recursos y conocimientos, como declara García Sastre, “ya no necesitarían los detalles de los estudios de Fouchier y Kawaoka, puesto que podría generar los virus por su cuenta” [García Sastre, A.; artículo citado].


En segundo lugar, no debemos olvidar que los virus H5N1 analizados en tales publicaciones están adaptados a hurones y se transmiten menos eficazmente a humanos.


Tampoco debemos olvidar que estamos tratando un tema extraordinariamente técnico cuyos matices se nos escapan a los legos. Los medios de comunicación, en ocasiones, magnifican el riesgo ante una población por afán sensacionalista o por incomprensión del problema; por tanto, el grueso de la población percibe estas investigaciones de un modo parcial, engrandeciendo los riesgos reales y sin sopesar la importancia  que tienen para nuestra seguridad y el progreso del conocimiento [M. Jiménez-Clavero; artículo citado].


A pesar de lo anterior es natural que las autoridades sean prudentes. La información de la que hablamos es potencialmente peligrosa, aunque el nivel de riesgo sea pequeño existe; la cuestión es dirimir cuál es el riesgo mayor: ocultar esa información o liberarla. Pocos dudan de la necesidad de administrar bien ciertas informaciones que pueden ser sensibles para nuestra seguridad. Como ha declarado Michael T. Osterholm, miembro de la NSABB, “Los físicos lleva setenta años realizando investigaciones secretas. Tenemos que hallar el modo de hacer lo mismo en las ciencias de la salud, sin poner en peligro nuestra seguridad” [Interlandi, J.; “Una enfermedad artificial”; Investigación y Ciencia, marzo 2012]. La cuestión es cómo administramos esa información sin entorpecer el progreso científico.


La ciencia, tal y como la conocemos, no podría desarrollarse sin un continuo flujo de información entre los investigadores. En la ciencia el debate, la crítica a supuestos anteriores y su propio progreso dependen de que toda la comunidad tenga acceso a la máxima cantidad de información posible; sin interacción la comunidad científica se empobrece y con ella el género humano en su conjunto.


Frente al concepto gremial del conocimiento que oculta información y solo la revela a un grupo colegiado reducido; la ciencia propone un modelo de conocimiento abierto. Bien es cierto que existen áreas de la ciencia en donde sigue existiendo el gremialismo. Por ejemplo, la Guerra Fría impuso el secretismo en programas científicos tan importantes como la investigación espacial; muchos científicos que trabajan en empresas privadas no pueden publicar sus resultados para no ser copiados por la competencia; la investigación en nuevas tecnologías armamentísticas también implementa el secretismo frente al enemigo.


Sin embargo, muchos otros campos de investigación científica tienen un modelo de intercambio de información abierto. Este modelo integra perfectamente actitudes que, en principio, parecen tan irreconciliables como la competitividad y la cooperación. Los investigadores compiten entre sí para ser los primeros en hacer un descubrimiento, ese descubrimiento, una vez hecho, se difunde y permite nuevos progresos a otros investigadores. A finales del siglo XX este modelo de flujo de información abierto traspasó las fronteras de la tecno-ciencia y forma parte de nuestro día a día gracias a internet. No sabemos como esto transformará nuestra sociedad futura, solo sabemos que lo hará.


Finalmente, el pasado 30 de marzo cumplió el plazo de la moratoria y la NSABB decidió, tras sopesar todos los argumentos, que era sensato publicar completos los resultados de las investigaciones de Fouchier y Kawaoka. Nadie duda de que en ciertas investigación biológicas son necesaria la prudencia y las medidas de seguridad; ni que son necesarias comisiones de expertos para analizar la pertinencia de publicar ciertas informaciones; pero es también necesario, una vez sopesados todos los riesgos, comprender que es inviable estar preparados ante una nueva pandemia o ante un ataque bioterrorista si la comunidad de investigadores no dispone de informaciones relevantes para su trabajo.


Los estudios epidemiológicos tienen un alto interés para nuestro bienestar y supervivencia; pero también, no lo olvidemos, son campos de investigación en donde la colaboración entre países y continentes se considera un a priori irrenunciable, pues hoy por hoy, el surgimiento de una nueva pandemia afectaría a todo el planeta. Quizás algún día esa mentalidad de colaboración ante problemas globales que vemos en los epidemiólogos y muchos otros científicos, sea lo común para el grueso de la población mundial; mientras, y en tanto que sea prudente, no podemos negarle a la investigación científica uno de sus rasgos sobresalientes y necesarios: el libre intercambio de información.

Última actualización el Jueves, 12 de Abril de 2012 19:08
 
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